miércoles, 9 de julio de 2014


Creo que si una persona sabe todo de ti, de repente te vuelves cobarde. Alguien que sabe tus miedos y tus experiencias no va a dejarte salir corriendo porque te ganará en todas las carreras.  Podrá aprovechar todos los pasos en falso que des y eso me aterroriza.
Me asusta el hecho de que alguien me conozca bien o incluso que tenga la intención de ello, me enerva que terminen mis frases, me lean la mente o sepan siempre lo que, en el fondo, quiero decir sin decirlo. Evito los choques de miradas, los traspiés y las noches despierta.
Por eso me guardo para mi, lo mejor y lo peor de yo misma, para que solo sea yo la persona que pueda disfrutarlo o quizá la única que tenga que aguantarlo. 

martes, 3 de junio de 2014


Que seré esta vez yo la que tenga el detalle y no tú. Ya que es ahora cuando no me quedan dudas ni me faltan motivos. Me sobran las ganas verte siempre o de quedarme esperando a que vengas porque, cariño, siempre he querido más. La magia de los comienzos consiste en encontrar a alguien que te salve de tus propios demonios, yo solo me conformé con que los escucharas. Me salvaste porque eres lo más parecido a un ángel cuando sonríes.
Y que bonita suena la risa cuando sale de ti. Y que bonitas y melódicas parecen las palabras más simples cuando vienen de tu boca. Por no hablar de lo especiales que se han vuelto los sábados desde que llegaste.
Quiero que sigas aquí, convirtiendo mi rutina en algo poco común, un tiempo indefinido, da igual cuanto tiempo pase porque no vamos a tener que medirlo.

martes, 1 de abril de 2014


Nadie puede vivir sin dolor, no es algo opcional. Nadie es inmune a él. Nadie puede huir del daño, de la destrucción interior. Porque no importa tu forma de ser o tu forma de actuar, algún día sentirás dolor y de un modo u otro tendrás que hacerte a él.
Existen diferentes tipos de dolor. Y, bueno, digamos que no os hablo precisamente del dolor superficial. Hablo del dolor profundo, del dolor sin herida, el verdadero dolor. Hay quien siente el dolor en el 'corazón'.
Yo, sin embargo, lo siento un poco más arriba, en la garganta. Pero sobre lugares no hay aun nada escrito.
Y dicho esto, ¿podemos elegir quien nos va a doler y quién no?; ¿en qué momento pasa el dolor a convertirse en locura?; ¿podemos elegir quien nos volverá locos?.

viernes, 27 de diciembre de 2013


A día de hoy estoy segura de que si mañana muriera, no lamentaría todas las cosas que podría haber hecho y no hice, añoraría las cosas que hago diariamente y no podré volver a hacer.
Echaría de menos cada uno de los olores de las cosas que como, el olor del gel e incluso de la colonia de bebé que aun sigo usando a pesar de la edad que tengo. ¿Sabéis la sensación de ir por la calle y que un desconocido te ofrezca su sonrisa? Esa sonrisa seria una de las cosas que más extrañaría. 
Recordaría los pocos viajes que he hecho a lo largo de mi corta vida, pero los buenos momentos que me traje de aquellos lugares. Añoraría cosas como el mar, el chocolate, los comienzos y las despedidas a media noche.
Ya no habría malos recuerdos, porque la tierra no tiene penas que el cielo no pueda curar. 

miércoles, 30 de octubre de 2013


No necesariamente todos los tesoros son de oro y joyas, brillan y están en islas perdidas custodiados por piratas. Es más, algunos tesoros te los puedes encontrar en el autobús de las tres de la tarde, en la oficina, al salir de clase o en un restaurante cualquiera. Hay personas corrientes con tesoros millonarios dentro de sí, que tienen un brillo especial por si solos. Por esto, cariño, yo siempre he sabido que tú eras mi mayor tesoro.

domingo, 13 de octubre de 2013


Supongo que después de todo, después de lo decidida que estaba, algo dentro le decía que no era este el final que se merecía. Juntó la poca esperanza que le quedaba y se sentó a esperar, revisando cada cinco minutos su móvil. Que ingenua, esperando una llamada, una visita sorpresa o un "no te vayas mi princesa". Volvía a ser una ingenua, eso nunca le pasaba a ella, nunca era una princesa solo iba de relleno en algún que otro cuento, nunca tuvo un papel importante. Una vez más, las lágrimas, el sentir que quería salir de su cuerpo, el sentirse invisible. Que ingenua. 

martes, 17 de septiembre de 2013


- Sí, yo le amo. - Dijo con la dulce y suave voz que le caracterizaba.
Vaya que si le amaba, la forma en la que brillaban sus ojos cuando hablaba de él la delataban. Se le veía más joven, con más luz, más llena, más niña.
Él también la quería, lastima que solo para un par de noches y probablemente en unos meses ni él ni sus sábanas recordarían su nombre.