Nos pasamos la vida buscando la felicidad, resolviendo problemas, nos perdemos en las idas y venidas de cada día, intentando juntar todas las piezas de un rompecabezas sin sentido. Y cuando por fin desaparecen dichos problemas, tenemos miedo. Empezamos a vivir con un miedo infundado por nosotros mismos, mientras piensas: "¿qué será lo siguiente?".
En lugar de relajarse, de encontrarse a si mismo, encontrar tu propia paz, tu felicidad interior. Porque al final, en eso se basa la felicidad, se basa en la aceptación de uno mismo y la grata sensación de haberte convertido en la persona que deseas ser, sin importar el resto del mundo que te rodea.





